Sibelius lee MIDI de forma nativa. El archivo llega con sus pistas separadas, su tempo y sus cambios de acordes: solo queda darle sus instrumentos.
Un programa musical no implementa ni el XG de Yamaha ni el GS de Roland: ignora esos bancos y reproduce el archivo con sus propios instrumentos. Tome siempre la versión GM: las versiones para arregladores no aportarían nada aquí e incluso podrían confundir la asignación.
En Sibelius, la ruta es:
Arrastrar y soltar funciona en casi todos los casos y da el mismo resultado. Si el programa pide un tempo, deje que lea el del archivo: ya es correcto.
Cada instrumento llega en su propia pista, con nombre. Nada se mezcla: puede silenciar, poner en solo y editar nota a nota.
El tempo y sus cambios están en el archivo. Su proyecto se ajusta a él, incluidos los ritardandos finales.
El MIDI no contiene sonido. Dice «piano», no «qué piano». Colocar sus instrumentos virtuales en cada pista le corresponde a usted.
La batería está en el canal 10, según la norma General MIDI. Si su caja de ritmos no sigue esa correspondencia, los sonidos caerán en las teclas equivocadas.
Sibelius abre el archivo como una partitura. Notas, tempo y compases se leen tal cual; la armadura y las ligaduras suelen requerir una revisión, porque un archivo MIDI describe lo que se toca, no lo que se escribe.
Tras sus cambios, exporte de nuevo en SMF formato 1 (pistas separadas) para conservar la estructura. El formato 0 aplana todo en una sola pista: solo sirve para lectores de hardware antiguos.